La tarde del 11 de
octubre en Zaragoza es especial. Todo se prepara para la celebérrima ofrenda a
la Virgen del Pilar, pero no es lo único. En el ambiente se respira la fiesta,
la alegría, la emoción. Una víspera que es dulce gracias a sus gentes: artistas
callejeros, peñistas, artesanos... autóctonos y forasteros que aportan
imaginación y talento a las calles del centro de la ciudad. Para los que no tenéis la oportunidad de estar por tierras mañas, esto es un trocito de lo que se ha visto esta tarde. Y, ¡felices fiestas a todos!
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