¡Queda
inaugurado este baobab! Aquí me reúno con cualquiera que tenga una historia que
contarme. Y, puestos a imaginar un sitio, ¿por qué un baobab? Es uno de los
árboles más hermosos y curiosos del planeta. Alto, robusto, sagrado para algunas
tribus. Dice la leyenda que desafió a los dioses con su vanidad y estos le
castigaron, por lo que sus ramas miran al cielo, como suplicando clemencia. Todavía hoy, el agua que almacena en su tronco hace de él un elemento importantísimo para los pueblos cercanos y su sombra dibuja el perfecto punto de encuentro para que las gentes compartan sus vivencias.
¡Ah! Y quien duerme debajo de uno, vuelve a África. Yo quiero volver.

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