El concepto de
la Caravana Aragonesa Universitaria por el Clima es único en España.
Estudiantes de las diferentes carreras de la Universidad de Zaragoza recorren,
durante cinco días, distintas localidades de su comunidad con un mensaje muy
claro: "juntos podemos mejorar el medio ambiente". Dentro del autobús
que, en sus cinco ediciones ya ha recorrido veintiséis poblaciones aragonesas, los voluntarios comparten anécdotas y bromas.
Todos van vestidos con
un polo verde. Algunas veces
los han confundido con un equipo deportivo "o nos han mirado mal porque
piensan que somos una secta" -comenta entre risas Sara Illana, que ha
vivido como voluntaria cuatro de las cinco Caravanas- "son imprescindibles
muchas ganas y mucho compañerismo". Y es que el buen ambiente es la
esencia de esta aventura donde hace falta tener don de gentes. Divididos en
grupos se dirigen a los colegios, institutos, centros de la tercera edad y
asociaciones de todo tipo con un mensaje de ahorro de agua, de energía,
reciclaje y movilidad sostenible.
Pero la batalla
más difícil la libran en la plazas de las distintas localidades. En una pequeña
carpa y encuesta en mano, preguntan a cada vecino sobre sus prácticas para con el
medio ambiente. Es una excusa que da pie a convencerles de que instalen bombillas
LED o de que coloquen perlizadores en sus grifos. Y así, después de sus cinco
ediciones, los números hablan por sí solos: alrededor de cuarenta mil personas
han sido "abordadas" por los universitarios de verde.
El paso de la
Caravana por los distintos municipios provoca que se dejen de consumir dos
millones de kilowatios hora al año, lo que supone un ahorro de 300 mil euros
para las familias. Estos datos proceden de la Oficina Verde, donde se gestó el
proyecto, con Lucio de la Cruz como principal artífice. De forma espontánea,
así es como surgen la mayoría de las grandes ideas y esta no fue una excepción.
"Buscábamos una forma cercana de sensibilizar a la gente. Pero teníamos
dudas porque no sabíamos si los universitarios iban a querer ponerse el polo
verde o llevar colgada la acreditación", cuenta Lucio. Desde la primera
Caravana hasta ahora, han pasado casi 300 jóvenes.
Superados los miedos
iniciales, se ha convertido en un éxito y no solo por su poder de convocatoria.
Con solo dos años de vida, recibió el Premio Medio Ambiente de Aragón 2010 en categoría universitaria.
"Hacemos una pequeña contribución, con un gran entusiasmo. Porque si
dieran un premio a la ilusión, lo ganarían los voluntarios que hacen posible todo
esto", afirma Lucio de la Cruz, jefe de la Oficina Verde y persona de
referencia para este proyecto. En palabras del Rector de la Universidad de
Zaragoza, Manuel López, "si hubiera una medalla al buen hacer en la
Universidad, sería para Lucio". Coordinadores, voluntarios, patrocinadores,
vecinos de las localidades por las que pasa la Caravana... todas las piezas son
necesarias para otorgar al cuidado del medio ambiente un protagonismo absoluto
durante cinco días. Una convivencia que convierte a la Caravana Aragonesa
Universitaria por el clima en algo más que una buena causa. Sus frutos son el
inicio de amistades, el trabajo en equipo y la convicción de que hay jóvenes que
regalan su tiempo para hacer de La Tierra un sitio mejor.


Gracias por darle más difusión al proyecto. Están abiertas las inscripciones de la VII Caravana. Un saludo de un voluntario que lleva seis ediciones.
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